Enfócate – Cal Newport

Tabla de contenidos

Sinopsis:

Enfócate (Deep Work, 2016) trata de cómo el aumento de la tecnología ha destruido nuestra capacidad de concentrarnos profundamente en las tareas, y cómo superar este bloqueo. Este resumen ilustra diferentes estrategias que pueden ayudarte a mejorar el rendimiento de tu trabajo y aprovechar al máximo tu tiempo libre.

Quién debe leer este libro:

  • Cualquier persona que intente concentrarse en tareas cognitivamente exigentes
  • Personas cuyos días son consumidos por el correo electrónico, las redes sociales y la tecnología.
  • Trabajadores interesados en aprender herramientas para mejorar su productividad

Sobre el autor:

Cal Newport es profesor asistente de informática en la Universidad de Georgetown y se especializa en la teoría de algoritmos distribuidos. Varias publicaciones, incluidas Inc. Magazine, The Globe and Mail y 800-CEO-Read, han presentado su libro más reciente, So Good They Can’t Ignore You, en sus listas para el mejor libro de negocios del año.

Date cuenta de todo tu potencial a través de un trabajo centrado y profundo.

Sé honesto, en el transcurso de este resumen, ¿cuántas notificaciones, correos electrónicos y mensajes de texto crees que recibirás? Es probable que bastantes. La pregunta es: ¿Cómo afectará eso en tu comprensión de este resumen?

Lo más probable es que estés menos concentrado y probablemente te pierdas algunos de los detalles. En una era en la que la tecnología está evolucionando a un ritmo que podríamos haber soñado una vez, debemos adquirir las habilidades y la capacidad para centrarnos en una tarea a la vez en nuestro trabajo diario sin interrupción. Debemos aprender a practicar el trabajo profundo.

¿Qué significa eso y cómo se puede lograr? Para empezar, es mejor que apagues las notificaciones y luego lo descubras.

En este resumen, descubrirás

  • cómo la multitarea te hace menos productivo;
  • la diferencia entre trabajo profundo y «estar en la zona»; y
  • cómo ducharse puede ser un buen momento para concentrarse en un tema específico.

La multitarea y la distracción son los enemigos de la productividad.

Mucha gente piensa que hacer toneladas de cosas a la vez es el uso más productivo de su tiempo, pero esta lógica es totalmente errónea. Eso se debe a que la multitarea no es igual a productividad. Sophie Leroy, profesora de negocios de la Universidad de Minnesota que realizó una investigación sobre este fenómeno en 2009, muestra por qué.

Ella demuestra que cuando se cambia de la tarea A a la tarea B, nuestra atención permanece unida a la primera actividad, lo que significa que solo podemos centrarnos a medias en la segunda, lo que perjudica nuestro rendimiento. Sus experimentos utilizaron dos grupos: el grupo A trabajó en juegos de palabras hasta que los interrumpió para leer currículums y tomar decisiones hipotéticas de contratación; El Grupo B terminó sus acertijos antes de pasar a los currículums.

Entre las dos tareas, Leroy haría una prueba rápida para ver cuántas palabras clave de los acertijos todavía estaban atrapadas en las mentes de los participantes.

¿El resultado?

El Grupo A estaba mucho más centrado en el rompecabezas y, por lo tanto, menos centrado en la importante tarea de contratar a la persona adecuada.

¿En conclusión? La multitarea no es buena para la productividad. Ninguno de los dos está conectado electrónicamente todo el tiempo. De hecho, si bien puede parecer inofensivo mantener abiertas las pestañas de las redes sociales y el correo electrónico en tu navegador web, el simple hecho de ver aparecer elementos en tu pantalla es suficiente para desviar tu atención, incluso si no estás abordando las notificaciones de inmediato.

Por ejemplo, un estudio realizado en 2012 por la firma consultora McKinsey descubrió que el trabajador promedio gasta más del 60 por ciento de la semana laboral utilizando herramientas de comunicación en línea y navegando en Internet con solo un 30 por ciento dedicado a leer y responder correos electrónicos.

A pesar de estos datos, los trabajadores sienten que están trabajando más que nunca. Esto se debe a que completar pequeñas tareas y trasladar información nos hace sentir ocupados y realizados, pero en realidad solo nos impide centrarnos realmente.

Existen diferentes estrategias para lograr un trabajo profundo, todas las cuales requieren intención.

Así que ahora conoces algunos de los obstáculos que obstaculizan el trabajo profundo, pero ¿cómo puedes superarlos? Si bien no existe una estrategia universal, aquí hay algunos que pueden serte útiles:

El primero es el enfoque monástico. Esta estrategia funciona al eliminar todas las fuentes de distracción y aislarse como un monje.

El segundo se llama enfoque bimodal, que consiste en establecer un largo período de aislamiento claramente definido para el trabajo y dejar el resto de tu tiempo libre para todo lo demás.

El tercero es el enfoque rítmico. La idea aquí es formar el hábito de hacer un trabajo profundo por bloques de, digamos, 90 minutos y usar un calendario para seguir tus logros.

Y finalmente, la estrategia periodística es tomar cualquier tiempo libre inesperado en tu rutina diaria para hacer un trabajo profundo. Pero independientemente de la técnica que emplees, es clave recordar que son metódicos, no aleatorios.

De hecho, esa es exactamente la diferencia entre «estar en la zona» y el trabajo profundo. Después de todo, entras en la zona por casualidad y, a menudo, solo después de horas de procrastinación. Por otro lado, el trabajo profundo es intencional y deseado, lo que hace que sea esencial tener rituales que preparen tu mente para ello.

Un ritual podría ser definir tu espacio. Puede ser tan simple como colocar un letrero de «no molestar» en la puerta de tu oficina, o ir a una biblioteca o cafetería. Esto último es especialmente útil si trabajas en una oficina abierta.

Toma el ejemplo de J.K. Rowling, quien, mientras terminaba su último libro de Harry Potter, se hospedó en un hotel de cinco estrellas solo para escapar de su agitado entorno hogareño y hacer frente a la presión para poder trabajar profundamente.

Otro ritual es definir límites, por ejemplo, desconectando Internet o apagando tu teléfono.

Y finalmente, haz que tu trabajo profundo sea sostenible. Porque, ya sea ejercicio ligero, alimentos o un estimulante de cafeína, es esencial darle a tu cuerpo lo que necesita si quiere concentrarse. Si no lo haces, nunca tendrás la energía mental que necesitas para mantenerte en el trabajo profundo.

Concentra tu cerebro y sé selectivo sobre el uso de la tecnología.

En el mundo moderno, nuestros cerebros se han acostumbrado a las ansias de distracción. Después de todo, dondequiera que miremos, las personas están pegadas a sus pantallas, jugando juegos, enviando mensajes o actualizando sus páginas de Facebook.

El problema es que nuestros cerebros están conectados para distraerse fácilmente. Eso es porque, evolutivamente hablando, estas distracciones podrían presentar riesgos u oportunidades. Como resultado, es difícil para nosotros concentrarnos profundamente en una tarea.

Pero no te preocupes, la meditación productiva puede reconectar tu cerebro y ayudarte a concentrarte. Así es como funciona:

Usa los momentos que de otra manera serían improductivos, como pasear a tu perro, ducharse o ir al trabajo, para considerar un problema que debes resolver sin dejar que tu mente cambie de tema.

Para comenzar, hazte preguntas que identifiquen diferentes problemas para resolver un problema dado. Luego, una vez que hayas alcanzado un objetivo específico, hazte preguntas de acción como «¿Qué necesito para lograr mi objetivo?»

¡Piensa en ello como una rutina de ejercicios intensos para tu cerebro que te ayudará a desarrollar tu enfoque!

También es clave tener en cuenta tus intenciones al usar las redes sociales e Internet. Por ejemplo, si usas Facebook para mantenerte en contacto con amigos, entonces úsalo para comunicarte con ellos, pero también haz un esfuerzo, cuando sea posible, para pasar más tiempo con ellos en persona.

Y, si no puedes lograrlo, intenta irte de golpe: sal de las redes sociales durante 30 días y luego, pregúntate:

¿Habría sido el mes pasado mucho mejor con las redes sociales en mi vida? ¿A alguien le importó que dejara de usarlo?

Si respondes que no a ambas, déjalas para siempre. Pero si responde que sí, entonces probablemente sea mejor volver a ellas.

Programar tanto el trabajo como el tiempo libre es esencial para restaurar la energía.

Cuando llegas a casa del trabajo o haces mandados todo el día, a menudo todo lo que quieres hacer es, bueno, nada. Y para muchos de nosotros, eso significa no tener espacios de tiempo fijos donde tengamos que completar las tareas.

Pero irónicamente, terminamos atrapados en la misma rutina todas las noches: miramos televisión, nos desplazamos a través de nuestros teléfonos o miramos nuestras computadoras. Luego, cuando finalmente es hora de ir a la cama, nos sentimos más cansados que cuando llegamos a casa, dejándonos sin energía para el día siguiente.

¿Cómo puedes evitar esa situación?

Al programar todo lo que haces, tendrás tiempo libre para ser consciente de cómo lo gastas. Al comienzo de cada día laboral, crea un horario dividido en bloques de al menos 30 minutos. En este cronograma, debes establecer tareas tanto laborales como personales, como tiempo para relajarte, comer o ponerte al día con el correo electrónico.

Es inevitable que tu horario cambie durante el día, pero si esto sucede, simplemente reorganiza tus bloqueos. La idea no es acatar estrictamente tu itinerario, sino crear conciencia sobre cómo pasas tu tiempo.

Eso significa que también es clave planificar tus tardes y fines de semana con anticipación para que puedas tomar medidas hacia objetivos específicos. Por lo tanto, trata de dejar tu trabajo en la oficina, por ejemplo, imponiendo limitaciones y no revisando tu correo electrónico después de un cierto tiempo. Al hacerlo, le darás a tu mente el espacio que necesita para apagarse.

Finalmente, planificar tus tardes y fines de semana en torno a actividades distintas a las relacionadas con Internet puede ayudarte a revitalizar tu mente y tu cuerpo. Tal vez sea leer, hacer ejercicio o simplemente pasar un buen rato con tus seres queridos.

Resumen final

El mensaje clave en este libro:

Las distracciones están en todas partes en el mundo moderno donde la multitarea se ha convertido en nuestro estado predeterminado y está matando nuestra productividad. La buena noticia es que podemos recuperar el control de nuestro tiempo eliminando las distracciones y dejando que nuestros cerebros se concentren en una tarea a la vez.

Consejo procesable:

La próxima vez que te sientas completamente agotado al final de un día improductivo, considera tomar un «Internet sabático».

Simplemente tome un bloc de notas para trabajar en el que escribas franjas horarias específicas cuando se te permita usar Internet y evita usarlo fuera de estos bloques de tiempo. Esto aumentará tu productividad porque inconscientemente querrás aprovechar más el tiempo que te has permitido utilizar Internet. Te sorprenderás de cómo se dispara tu enfoque, simplemente por estar presente cuando navegas por la web en lugar de estar en un estado medio consciente donde pasa el tiempo.

Lecturas Relacionadas
Productos Relacionados